En los últimos años estamos observando un incremento preocupante de los discursos de odio hacia diversos colectivos. Para sorpresa de muchas, las ONG se han convertido en el nuevo foco donde vertir mentiras, bulos, desinformación y violencia física o verbal.

Cualquiera que conozca el funcionamiento de estas instituciones o las personas que las componen se dará cuenta que la inmensa mayoría de ellas comparten una motivación genuina de trabajar por una sociedad mejor, el bien común y ayudar al prójimo, con sus virtudes y sus fallos.

¿Qué ha ocurrido entonces para que lo que antes era una labor encomiable para todo el mundo ahora sea fruto de ira y frustración para una parte de la sociedad? Pues simple y llanamente que las ONG se han convertido en instituciones incómodas para cierto tipo de poder político, económico y mediático.

Hace muchos años la cooperación internacional era una actividad inofensiva, paternalista y caritativa. La pobreza y la injusticia existían de forma casual y algunas instituciones u ONG iban con un espíritu de salvador blanco a solucionar la situación. No había culpables ni responsables, solo superhéroes haciendo su labor.

Con el tiempo esto ha ido cambiando. Se ha constatado que la pobreza, la violencia y la miseria no son hechos fortuitos sino estructurales. Es decir, para solucionarlos de verdad es necesario cambiar las reglas del juego. De otra forma es como tratar de llenar una botella con un agujero en el fondo, si no tapas ese agujero verter agua solo es un parche momentáneo.

En el momento que las ONG se han vuelto reivindicativas y subversivas con el poder económico, político y mediático es cuando se han convertido en el enemigo. Ahora se trata de acabar con su reputación para luego cortarles los fondos.

No te dejes engañar. Infórmate, colabora y no desconectes la razón y el corazón.