En Psicólogas sin Fronteras seguimos dando vida a Respira y Calma, un espacio pensado para acompañar, sostener y cuidar el bienestar emocional a través de una herramienta tan sencilla como profunda: el mindfulness.

En un mundo que a menudo nos empuja a ir deprisa, a sostener más de lo que podemos y a vivir desconectadas de lo que sentimos, el mindfulness nos invita a hacer algo revolucionario: parar, respirar y volver al presente. Nos ayuda a tomar conciencia de nuestro cuerpo, de nuestras emociones y de nuestros pensamientos sin juzgarnos, con más amabilidad y con más calma. Y no solo lo intuimos en la experiencia cotidiana: cada vez son más las evidencias científicas que respaldan esta práctica como una herramienta eficaz para reducir el estrés y la ansiedad, mejorar la autorregulación emocional y favorecer un mayor bienestar en la vida diaria.

En PSF apostamos firmemente por ello porque creemos en las herramientas que no solo alivian, sino que también fortalecen. Creemos en generar espacios accesibles donde las personas puedan detenerse un momento, escucharse, recuperar aire y encontrar recursos para afrontar el día a día con más presencia y equilibrio.

Actualmente, Respira y Calma se desarrolla a través de dos grupos principales, uno presencial y otro online, para que estas prácticas puedan llegar a más personas y adaptarse mejor a sus tiempos, necesidades y circunstancias. Cada sesión es una oportunidad para reconectar con una misma, compartir en comunidad y descubrir que, incluso en medio de la tensión y la incertidumbre, es posible abrir pequeños espacios de descanso y cuidado.

Que este programa siga adelante ha sido posible gracias al apoyo de distintas financiaciones comprometidas con el bienestar emocional comunitario. Queremos agradecer especialmente a Fundación Bancaja, a GVA Salud, a través de la convocatoria de actividades salutogénicas, y a la financiación vinculada a IRPF 2024, por confiar en una propuesta que pone en el centro la salud mental, la prevención y el cuidado compartido.

Y, por supuesto, nada de esto sería posible sin la implicación del voluntariado y del equipo técnico, que sostienen cada encuentro con cercanía, sensibilidad y compromiso, haciendo de este programa un espacio verdaderamente humano.

Gracias a todas las personas y entidades que lo hacen posible, Respira y Calma sigue creciendo como un lugar donde respirar un poco más hondo, bajar el ritmo y recordar que cuidarnos también es una forma de transformar la vida.