
Tras Dana que asoló Valencia en octubre de 2024, Psicólogas sin Fronteras se movilizó para acompañar a las comunidades más afectadas. Hoy presentamos este informe, fruto de meses de trabajo en terreno, escucha y acompañamiento, que analiza el impacto de nuestra intervención psicosocial y los aprendizajes que deja.
Nuestros fines fueron claros desde el inicio: contribuir a la recuperación y al bienestar psicosocial de la población afectada, prevenir la cronificación del sufrimiento y restaurar las redes de apoyo familiares y comunitarias. Para ello, desarrollamos una intervención en dos tiempos: una presencia temprana en terreno, que permitió atender las reacciones iniciales ante la crisis, y una atención continuada focalizada, en coordinación con ayuntamientos, servicios sociales, salud y asociaciones locales.
Los resultados muestran algo esencial: la atención psicosocial oportuna marca la diferencia. Ayuda a estabilizar el malestar emocional, mejora el afrontamiento ante la pérdida y favorece la reconexión de las personas con sus recursos locales y con la comunidad.
Sin embargo, el informe también revela brechas importantes: el estigma en torno a la salud mental, las desigualdades territoriales y administrativas, y la falta de integración de la atención psicológica en la respuesta general. Estas carencias no son simples fallos del sistema: suponen sufrimiento evitable y un mayor coste humano y social a medio plazo.
Desde Psicólogas sin Fronteras reafirmamos nuestro compromiso con una respuesta humanitaria que integre la salud mental como un pilar esencial en las emergencias. Porque acompañar, escuchar y cuidar también salva vidas. 💜
